El tiempo deja sus huellas en el campanario… ese, que tras largos años ha sonado en bodas, bautizos, muertos y fiestas... y continúa allí fuerte con sus campanas de acero resquebrajado, esperando para el próximo cántico de la Iglesia de Catuaro
El tiempo deja sus huellas en el campanario… ese, que tras largos años ha sonado en bodas, bautizos, muertos y fiestas... y continúa allí fuerte con sus campanas de acero resquebrajado, esperando para el próximo cántico de la Iglesia de Catuaro
Quisiera ser mariposa para revolotear cerca de los míos, aletear el colorido de mis alas con tenacidad por los aires, distraer sus miradas y arrancarles una sonrisa con el milagro de la vida.
Volví a disfrutar de los matices de ese cielo que arde en mis entrañas, había olvidado como se coloreaban las nubes de mi tierra cuando el sol le deja paso a la luna…
Me he incorporado hoy a la vida cotidiana, inatentaré pasar por vuestros hogares en la medida de lo posible, solo me queda darles mil gracias a todos por el afecto y cariño que siente en vuestras líneas…
La foto es del archipiélago de los Roques en Venezuela
Me voy en busca de los azules de mi tierra… me voy en busca del amor y calor de esas tierras calientes, me voy en busca de la sangre ardiente que corre por mis venas…
Antes de marchar intentare pasar por vuestras casas y al regreso regalaré un poco de todo ese calor del que vendré impregnada.
Gracias a todo los que me visitan, aprecio inmensamente vuestros comentarios, cada línea escrita y cada pedacito de tiempo que dedicáis a mirarme. Hasta la vuelta.
Y caminas por sus calles y empiezas a sentir el son alegre de la gente, y todo aquello que parece “ruinoso” empieza a llenarse de color
En las tardes reposadas de Matanzas, el calor aprieta, el viento se detiene a final de la tarde y parece que el tiempo también pasa lento...